La pelota es naranja, es mágica, recorre sus últimos metros y va hacia donde fue lanzada, el aro espera de brazos abiertos, te espera pelota.
El jugador con sus brazos todavía en alto espera ansioso por la definición, aunque a diferencia del publico y los otros jugadores, el sabe perfectamente si se tenía confianza o no al momento de lanzar la pelota, si tiró bien parado o no, si quebró la muñeca en el momento adecuado o no, el sabe que esperar, sabe si esta esperando más un milagro que la lógica, la pelota se enfila cada vez más cerca del aro y cada vez es mas evidente, pero no se sabe, el tiro fue sobre el final, si entra gana, si sale pierde, en ese instante todo consejo ya no cuenta, ya es tarde para escuchar solo queda esperar que ocurra lo inevitable, simplemente lo que construyó con sus manos, 2seg, 1 seg., piiiiiii la chicharra suena, y si no entra se pierde el partido, el campeonato, el año, la fama, la gloria. Luego de todo eso de nada va a servir reprocharse no haber escuchado la experiencia, haberse esforzado para tener un tiro mas limpio, libre de marcas. ¡Polipibe! vos estas recién en la practica de tu vida, es el momento de tomar buenas decisiones, es el momento de aprender, de escuchar la experiencia, de practicar hacer las cosas como quisieras que fueran en un futuro, por que ese tiro depende de vos, y nada va a servir que te expliquen como debería haber sido una vez realizado lo que no quisiste escuchar antes, Ganar o Perder el partido de tu vida depende de vos, el tiro lo vas a tener que hacer, quizá dentro de unos años, .¡Anda practicando!
Pintor Catalán.
lunes, 20 de abril de 2009
domingo, 19 de abril de 2009
Aqui
Pienso en vos,
Si estoy despierto pienso en vos,
Si no solo sueño con vos.
Existo con vos,
Me acompañas a todos lados
Quieras o no, quiera o no,
Te llevo de la mano en el corazón.
Si viajo estas vos,
Si descanso estas vos,
Si como estas vos
Si no, tambien estas aca, estamos los dos.
Si leo, escribo
Si tomo mate
Si veo televisión
Si me aburro, si me divierto
Si estudio
Si estoy solo
Si estoy con amigos
Si me fui......siempre estas aquí.
Pintor Catalán.
Si estoy despierto pienso en vos,
Si no solo sueño con vos.
Existo con vos,
Me acompañas a todos lados
Quieras o no, quiera o no,
Te llevo de la mano en el corazón.
Si viajo estas vos,
Si descanso estas vos,
Si como estas vos
Si no, tambien estas aca, estamos los dos.
Si leo, escribo
Si tomo mate
Si veo televisión
Si me aburro, si me divierto
Si estudio
Si estoy solo
Si estoy con amigos
Si me fui......siempre estas aquí.
Pintor Catalán.
viernes, 10 de abril de 2009
Sentimientos en el bar
La iniciativa comenzó la charla presentándose, el entusiasmo se puso de pie empujando a la desesperación que bastante nerviosa se tropezó con la torpeza. La burla no dudó en provocar risa, la cual terminó en carcajadas de algunos presentes. Efecto que no contagió a la apatía que permanecía pusilánime al igual que la tristeza. A todo esto, el enojo armó la pelea entre los que se prendieron con la burla y los que pensaron que fue desubicada. A la impotencia se la podía ver muy preocupada porque no podía calmar los ánimos. Y mientras la justicia trataba de darle orden a la discusión, el orgullo y la vanidad acicateaban a la inteligencia y al sentido común para que encuentren alguna solución. Al rato y con la colaboración de otros presentes se logró la paz. El orgullo se quedó convencido que fue por su aporte y la vanidad presumió a los cuatro vientos su intervención. La ansiedad irrumpió diciendo que era tarde y que aún no se había comenzado con alguna charla importante. Inmediatamente la polémica propuso hablar del amor, “¿que es el amor? Primer amor, amor prohibido, amor imposible, amor a primera vista, amor platónico... ¿amor que es para ustedes, amores?”. Varias voces saltaron enseguida con definiciones y comentarios, sin embargo el abatimiento se sintió rebalsado y la indiferencia se quedó dormida. Distinta la actitud por ejemplo del absolutismo que dijo con convicción y vehemencia: “El amor es un sentimiento intenso de afecto y entrega por alguien... el amor prohibido es para los rebeldes, el imposible para los soñadores...” pero fue interrumpido por el romanticismo que defendió frases mas dulces, suspirando que el amor es el lo mas lindo que hay, que lo define mejor una mirada y una frase espontánea del corazón. La intolerancia se hartó de algunas discrepancias, y ayudada con la queja armaron otro alboroto. En esta ocasión la alegría y la perseverancia consiguieron que el desorden se tornara cómico y anecdótico. Y el tiempo seguía pasando, y se sucedían una tras otras las mas disparatadas situaciones, algunos debates profundos y otros triviales, simples, complejos, interminables, para todos los gustos. De pronto, el silencio hace callar a todos porque escuchó unos pasos... la puerta se abre, aparece la vida y los recoge a todos volcándolos en su mochila como un manojo de juguetes o como un botiquín indispensable, depende como se lo mire.

HH.
lunes, 6 de abril de 2009
Necesidad de Conquista

Brioso viento del sur, gélida bruma mañanera, el arrullo de una inmensidad calma bajo la nave, el crujir de la madera, provenía de una estructura ruinosa y desconfiable. La sal endurecía los revoltosos y abundantes bigotes del Capitán y ayudaban a los inquietos dedos a darle la forma deseada.
Ojos llenos de horizonte, intentando extenderlo, anticipaba el futuro, la curiosidad crispaba su grasosa cabellera.
La tripulación dormía y él firme y con la vista fija como mascaron de proa.
Un viejo trozo de pan revivía las ensangrentadas y dolorosas encías e intentaba hacer circular nuevamente saliva entre los filosos y escasos dientes que afloraban en cada vaivén de la inaceitada mandíbula.
La erguidez ya no era la de horas atrás, la desesperanza hincaba punzantes clavos sobre sus espaldas, la desilusión viajaba como hormigueo por sus muslos y descansaban en sus callosos pies. Mano sobre mano tras su espalda, dedos sobre dedos y dos de ellos jugando con el anillo dorado conseguido en su último arrebato en tierra.
Silenciosa espera, tranquila desesperación, su pecho todavía henchido de ilusión, los pies quizás por su sepultura bajo las calurosas botas de cocodrilo regaladas por su madre, quizás por la espera, comenzaron a sudar, la cadera empezaba a molestar en forma persistente, tornando la situación un poco mas agobiante. El sentarse generaba inseguridad, al reposar todo se hace mas lento, y el objetivo parece inalcanzable.
Algún navegante levantose, generando mayor ansiedad, ya amanecía y el todavía esperando, el horizonte no aparecía y el destino era lejano.
Ya a esa altura hasta las cejas le pesaban, la sangre parecía no caber en sus venas, el aire, para el, comenzaba a escasear, el estomago jugaba a “retuerce y afloja” y siempre perdía, el castigo: dolores groseros, sus piernas hacían un esfuerzo inhumano por sostener lo insostenible.
La desazón estaba a minutos de conquistar al Capitán, la vergüenza futura cada ves era menos importante, la carcajada general por el fracaso era cada minuto menos relevante.
Estaba a punto de asumir la derrota y la responsabilidad que esta conlleva, cuando un grito llego desde “el cielo” y parecieron abrirse las nubes y dejar salir esa vos celestial... ¡TIERRA!... todas sus molestias y dolores momentáneamente desaparecieron, pero la ansiedad estaba al máximo nivel, “El Coloso” avanzaba lentamente cortando las olas, acercándose metro a metro a una playa desierta, virgen, inexplorada, llena de posibles aventuras, el conquistador subido ya al bote pequeño para ser el primero en pisar esas arenas, a esta altura “sagradas”, una ves la distancia no fuera tan riesgosa, zarpo el pequeño bote con cuatro tripulantes mucho menos emocionados que el capitán, que lo miraban azorados como sus ojos se le salían de la cara y la sonrisa contenida sostenida como con ganchos invisibles en sus comisuras. Faltaban unos 10 metros para llegar a la playa cuando la posibilidad de “hacer pie” obligo al conquistador y su emoción a bajarse del barco arrimador, ante la mirada incomprensiva de su tripulación que esperaba el abrazo simbólico con la “Tierra”, continuo su tranco ligero, cruzando toda la playa, hasta el primer bosquecillo, en los últimos metros de arena, sin menguar el paso veloz, con manos hábiles comenzó a desatar un incomodo cinturón y bajándose el pantalón descargo sobre el primer arbolito toda su reserva, un inacabable chorro amarillento, dibujando sobre el rostro del capitán la sonrisa mas grande jamás vista, Un río de alivio circulo por sus músculos entumecidos, irradiaba alegría y satisfacción, hasta una pequeña risa se le escapo entre los dientes.
Una ves finalizada la “misión”, volvió sobre sus pasos, sin palabra alguna se subió al bote, y ordeno la retirada a los confusos pero fieles marinos que se aprestaban a la travesía por tierra firme.
Subieron a la nave y entonces ahí el capitán con vos firme sentencio: ¡Alcen anclas, icen velas, 20 grados a babor rumbo norte! ¡Vamos que tengo necesidad de conquista!
Ojos llenos de horizonte, intentando extenderlo, anticipaba el futuro, la curiosidad crispaba su grasosa cabellera.
La tripulación dormía y él firme y con la vista fija como mascaron de proa.
Un viejo trozo de pan revivía las ensangrentadas y dolorosas encías e intentaba hacer circular nuevamente saliva entre los filosos y escasos dientes que afloraban en cada vaivén de la inaceitada mandíbula.
La erguidez ya no era la de horas atrás, la desesperanza hincaba punzantes clavos sobre sus espaldas, la desilusión viajaba como hormigueo por sus muslos y descansaban en sus callosos pies. Mano sobre mano tras su espalda, dedos sobre dedos y dos de ellos jugando con el anillo dorado conseguido en su último arrebato en tierra.
Silenciosa espera, tranquila desesperación, su pecho todavía henchido de ilusión, los pies quizás por su sepultura bajo las calurosas botas de cocodrilo regaladas por su madre, quizás por la espera, comenzaron a sudar, la cadera empezaba a molestar en forma persistente, tornando la situación un poco mas agobiante. El sentarse generaba inseguridad, al reposar todo se hace mas lento, y el objetivo parece inalcanzable.
Algún navegante levantose, generando mayor ansiedad, ya amanecía y el todavía esperando, el horizonte no aparecía y el destino era lejano.
Ya a esa altura hasta las cejas le pesaban, la sangre parecía no caber en sus venas, el aire, para el, comenzaba a escasear, el estomago jugaba a “retuerce y afloja” y siempre perdía, el castigo: dolores groseros, sus piernas hacían un esfuerzo inhumano por sostener lo insostenible.
La desazón estaba a minutos de conquistar al Capitán, la vergüenza futura cada ves era menos importante, la carcajada general por el fracaso era cada minuto menos relevante.
Estaba a punto de asumir la derrota y la responsabilidad que esta conlleva, cuando un grito llego desde “el cielo” y parecieron abrirse las nubes y dejar salir esa vos celestial... ¡TIERRA!... todas sus molestias y dolores momentáneamente desaparecieron, pero la ansiedad estaba al máximo nivel, “El Coloso” avanzaba lentamente cortando las olas, acercándose metro a metro a una playa desierta, virgen, inexplorada, llena de posibles aventuras, el conquistador subido ya al bote pequeño para ser el primero en pisar esas arenas, a esta altura “sagradas”, una ves la distancia no fuera tan riesgosa, zarpo el pequeño bote con cuatro tripulantes mucho menos emocionados que el capitán, que lo miraban azorados como sus ojos se le salían de la cara y la sonrisa contenida sostenida como con ganchos invisibles en sus comisuras. Faltaban unos 10 metros para llegar a la playa cuando la posibilidad de “hacer pie” obligo al conquistador y su emoción a bajarse del barco arrimador, ante la mirada incomprensiva de su tripulación que esperaba el abrazo simbólico con la “Tierra”, continuo su tranco ligero, cruzando toda la playa, hasta el primer bosquecillo, en los últimos metros de arena, sin menguar el paso veloz, con manos hábiles comenzó a desatar un incomodo cinturón y bajándose el pantalón descargo sobre el primer arbolito toda su reserva, un inacabable chorro amarillento, dibujando sobre el rostro del capitán la sonrisa mas grande jamás vista, Un río de alivio circulo por sus músculos entumecidos, irradiaba alegría y satisfacción, hasta una pequeña risa se le escapo entre los dientes.
Una ves finalizada la “misión”, volvió sobre sus pasos, sin palabra alguna se subió al bote, y ordeno la retirada a los confusos pero fieles marinos que se aprestaban a la travesía por tierra firme.
Subieron a la nave y entonces ahí el capitán con vos firme sentencio: ¡Alcen anclas, icen velas, 20 grados a babor rumbo norte! ¡Vamos que tengo necesidad de conquista!
Pintor Catalán.
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