sábado, 2 de mayo de 2009

Ósculo

El cielo nos baldeaba como mugre en el patio.
El manojo de personas contemplaba el espectáculo.
Encantados, embrujados, hechizados...
Atrás, la soledad de la noche.

Como un grifo se cerró la lluvia
La obscuridad reinaba
Una cosquilleante brisa se burlaba de nuestra piel.
Como un fantasma apareció.

Sus curvas se reían de las montañas.
El viento jugueteando con su vestido.
Su pelo de oro acariciando los hombros.
Y su rostro, una paleta de pintor... arte
El mismo mar desparramado en sus ojos.
Y sus labios, pareja que solo se separan para hacerme feliz en un infinito ósculo.
Pintor Catalán.